¡Muchos años fue lucero,
Vitoriano de Puyuelo!
Y la luz se le apagó en la madrugada del 31 de octubre. Nuestro eterno lucero, el alma inamovible, que hiciera permanecer con luz y vivo nuestro pueblo en los duros momentos de finales de los setenta y principios de los ochenta, nos dejaba cuando ya preparábamos la onomástica del "chaval de Jorge".
Lo hizo con sencillez, sin aviso y sin ruido, como era él. Hombre montañés, entrañable y enamorado de este su pueblo. Tan solo hacía unas semanas había estado en el mismo, volviendo a disfrutar de sus aires, montes, aguas y prados.
Con el aprendimos los del 77 y 78 el camino de La Sierra, La Casilla, La recogida de Manzanas, Cerezas, ... dimos las primeras lecciones de Guiñote, en la cadiera de Casa Puyuelo, y tratamos de ver todo lo que pudimos a la baraja, siempre en compañía de su hermana, su fiel escudera, Feli, "Felicidad de Puyuelo".
En esta tierra de bello cielo y de espléndida luz de Sol, más de 250 días al año, cada vez que veamos la chispa de la Luz, pasemos por nuestra Fábrica de Electricidad, o surquemos el Arco rumbo a Casa Lorente, recordaremos su mirada, su franqueza, en definitiva, recordaremos a su persona.
Desde la página web, como "seudo embajadores" de nuestro pueblo, queremos transmitir nuestro más sincero pésame, y deseamos que el tiempo nos enseñe a seguir adelante y a vivir los recuerdos, porque ellos son el mayor impulso al presente, y en Laguarta, cada vez que encendamos una luz, Vitoriano estará allí. Un fuerte abrazo.
Texto: Karlota Albás
Imágenes: José María Villacampa Rivarés


